
Hay muchas historias relacionadas con esta situación, voy a compartir una que me sucedió al regreso de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Era uno de esos días en que no hubo pasajes como dijo en su canción Ricardo Arjona, pero no exactamente que no hubo pasaje, sino que fruto de estar desde temprano tomando clases, pasadas las 9:00 de la noche uno trataba de venir en lo primero que pasara y que fuera rápido.
Esperando la guagua de Haina, la desesperación, el hambre y el agotamiento provocaron que hiciera todo tipo de señales a cuantos vehículos pasaban por el malecón.
Un Expreso de San Cristóbal cruzó lentamente y el cobrador se tira para persuadirme hasta lograr su propósito, -“Moreno vamono, ¿pa’ donde va? –“Haina” –contesto. –“Mira muchacho en el parque Enriquillo no queda ni una sola guagua, súbete callaito, págame como estudiante y te voy a dejar en Piedra Blanca”.
Esto bastó para tomar la decisión y subirme. Cuando nos vamos acercando a Piedra Blanca comienzo a gritar, “¡parada chófer, parada!”, el chófer contesta, “amigo esto es un expreso, aquí no hay parada”.
Empiezo a abordar al cobrador de que le diga al chófer que se pare, que por favor recordara lo que me dijo, y el cobrador tranquilamente me dijo, -“amigo ta complicá la cosa, aquí no hay parada, esto es un expreso”.
La guagua siguió sin parar, y mientras yo le exigía al cobrador sobre el abuso que estaba cometiendo, recibí el apoyo de algunos pasajeros, hasta que finalmente se detuvo cerca de Hatillo, exactamente en La Arboleda, la primera parada que se hacía después de Piedra Blanca.
Imaginen a esa hora, a esperar otro vehículo y sin dinero. En una guagua caliente que cruzó me monté, explicando lo sucedido, el cobrador quien por suerte entendió solo me dijo, nada me debe el pasaje, esa gente del expreso no son fácil.
Gracias a mi paciencia, el cansancio y el hambre esa noche no hubo una desgracia.
Un Expreso de San Cristóbal cruzó lentamente y el cobrador se tira para persuadirme hasta lograr su propósito, -“Moreno vamono, ¿pa’ donde va? –“Haina” –contesto. –“Mira muchacho en el parque Enriquillo no queda ni una sola guagua, súbete callaito, págame como estudiante y te voy a dejar en Piedra Blanca”.
Esto bastó para tomar la decisión y subirme. Cuando nos vamos acercando a Piedra Blanca comienzo a gritar, “¡parada chófer, parada!”, el chófer contesta, “amigo esto es un expreso, aquí no hay parada”.
Empiezo a abordar al cobrador de que le diga al chófer que se pare, que por favor recordara lo que me dijo, y el cobrador tranquilamente me dijo, -“amigo ta complicá la cosa, aquí no hay parada, esto es un expreso”.
La guagua siguió sin parar, y mientras yo le exigía al cobrador sobre el abuso que estaba cometiendo, recibí el apoyo de algunos pasajeros, hasta que finalmente se detuvo cerca de Hatillo, exactamente en La Arboleda, la primera parada que se hacía después de Piedra Blanca.
Imaginen a esa hora, a esperar otro vehículo y sin dinero. En una guagua caliente que cruzó me monté, explicando lo sucedido, el cobrador quien por suerte entendió solo me dijo, nada me debe el pasaje, esa gente del expreso no son fácil.
Gracias a mi paciencia, el cansancio y el hambre esa noche no hubo una desgracia.
0 Comentarios