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¨Ñagᨠuna Laguna de Haina con historias en el mismo corazón del Bagazo

 

"Por mi Madre que yo no fui"


Ñagá estaba muy próximo al conuco (porción extensa de tierra sembrada de frutas y vegetales) de mi padre Emilio Ventura, lo que nos permitía con facilidad llegar hasta el histórico lugar. Solo cruzar los alambres, y ya estaba uno con los pies en sus aguas.

Una tarde después de una tremenda degustación de mamón y unas cañas negras muy dulces que rodeaban toda la siembra, cruzamos a bañarnos, obviamente en compañía de Carlos (Liranzo) y Cordero (Rafael), mis dos principales compinches para todas las hazañas.

En el lugar como siempre, estaban los caciques del lago y a quienes había que respetar, Azarías, Chichí, Manuel (epd), Julián, Milito, y otros activos jovenzuelos de la época, asiduos visitantes al lugar. Todo estaba tranquilo, hasta que Cuti (un alto mulato que no barajaba pleitos) con una voz ronca, semi desnudo, con una energía y una mirada que intimidaba a cualquier mortal dijo:

¨Hasta que no aparezca mi ropa nadie se va de aquí, repito, hasta que no aparezca el hijo de su ........ que me escondió mi ropa nadie sale de aquí¨.

Yo asustadísimo había visto la ropa detrás de una mata de coco, y para congraciarme, con la voz entrecortada le dije Cuti, yo sé donde está tu ropa y le señalé el lugar, a lo que el rápidamente contestó, 'gracia mijo te ganaste una pancá*'.

Creo que aún me duele la espalda del fuetazo que me pegó. Realmente, Momentos Díficiles de la adolescencia, pero aún así, eramos unos carajitos felices.

*Pancá, eran las patadas que se daban en el agua girando el cuerpo hacia el objetivo humano. Había personas expertas, en este juego peligroso, que sostenían competencias dentro del agua.

Enmanuel Ventura










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