
¿Qué esperanza bíblica hay para nuestros seres queridos que han muerto? ¿Volveremos a verlos? ¿Donde están hoy?
El relato de Lázaro, registrado en el evangelio de Juan, en el capítulo 11, no solo realza el poder de Jesús como gobernante del reino de Dios, sino que también nos brinda una visión anticipada de lo que será la esperanza bíblica de la resurrección en el nuevo mundo venidero.
Este mundo, que estará comandado por un gobernante que se probó fiel ante todas circunstancias, y que también demostró sus sentimientos sin importar la opinión de los que observaron atentamente a cómo el iba a reaccionar, será el venidero paraíso prometido en la palabra de Dios la Biblia.
Dos puntos que nos consuelan en este relato y nos pueden ayudar, no sólo a expresar nuestros sentimientos abiertamente y en público, sino tambien a ver los muertos desde la perspectiva que Dios lo ve:
"Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol".(Eclesiastés 9:5-6).
1). El dolor que Jesús sentía por su amigo Lazaro, lo llevó a "Gemir en espíritu y ceder a las lágrimas". (Juan 11:33,35). Piense usted un momento... ¿Estaba Jesús en ignorancia de que él podía resusitar a su amigo Lázaro?... ¡Por supuesto que no!
El relato bíblico menciona que cuando Marta y María, hermanas de Lázaro, le mandaron a decir a Jesús que Lázaro estaba enfermo, la respuesta de Jesús fue la siguiente: "Esta enfermedad no tiene la muerte como su objeto, sino que es para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios sea glorificado mediante ella". (Juan 11:4).
Las escríturas demuestran claramente que él sabía, que en el momento apropiado, iba a resucitar a su amigo Lázaro. Aún así, "cedió a las lágrimas". Esto nos demuestra que está bien llorar por la pérdida de un ser querido. Quizás tengamos firme la esperanza de la resurrección mencionada en Hechos 24:15, "y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos". Aún en esa circunstancias podemos expresar nuestros sentimientos mediante el llanto.
El relato bíblico menciona que cuando Marta y María, hermanas de Lázaro, le mandaron a decir a Jesús que Lázaro estaba enfermo, la respuesta de Jesús fue la siguiente: "Esta enfermedad no tiene la muerte como su objeto, sino que es para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios sea glorificado mediante ella". (Juan 11:4).
Las escríturas demuestran claramente que él sabía, que en el momento apropiado, iba a resucitar a su amigo Lázaro. Aún así, "cedió a las lágrimas". Esto nos demuestra que está bien llorar por la pérdida de un ser querido. Quizás tengamos firme la esperanza de la resurrección mencionada en Hechos 24:15, "y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos". Aún en esa circunstancias podemos expresar nuestros sentimientos mediante el llanto.
2). El otro punto es, que Lázaro no estaba en ningún lugar de tormento. Tampoco viajó a otro lugar lejano y misterioso, en el tiempo en que se encontraba muerto. Estaba "descansando" (Juan 11:11), tal y como lo expresó Jesús. Cuando los discípulos tomaron la idea equivocada sobre lo que Jesús quiso decir en este versículo (pues pensaban que estaba descansando en su hogar), Jesús lo corrigió expresándose abiertamente: "Lázaro ha muerto".(Juan 11:14).
Solo gracias al poder de Dios, Jesús pudo resucitar a Lázaro y traerlo de nuevo a la vida. Esta es la misma promesa que abriga nuestros amigos fallecidos, la promesa que nuestro Dios Jehová nos extiende en el libro de Revelación 21:3-4,
Solo gracias al poder de Dios, Jesús pudo resucitar a Lázaro y traerlo de nuevo a la vida. Esta es la misma promesa que abriga nuestros amigos fallecidos, la promesa que nuestro Dios Jehová nos extiende en el libro de Revelación 21:3-4,
"Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: "¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado".
¡Esfuézate por ser parte de este nuevo mundo!. "Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo". (Juan 17:3).
Carlos Manuel Liranzo.
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