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A 23 Años del Huracán Georges recordamos ¨El hielo mas caro del Mundo¨


Una anécdota ocurrida a nuestro colaborador Blas Liranzo Lorenzo para ¨El Bagazo17¨

En esta oportunidad les contaré sobre el paso por nuestro país del Huracán Georges, el cual hizo estragos en esta tierra hace ya veintitrés años. Este fenómeno de menor categoría que el Ciclón David hizo mucho más daños a la agricultura dado que su radio de acción abarcaba casi todo el territorio nacional.

En mi lugar de trabajo, ese día, 22 de septiembre del 1998, se tomaron todas las precauciones y el personal fue despachado a su casa temprano. En mi hogar junto a mi esposa, Balú, una joven que nos asistía en los quehaceres domésticos y mis dos niñas Scarlett y Génesis, esta última de apenas siete meses de nacida, esperamos a Georges con mucha tensión, el cual pasó con fuerte vientos y mucha lluvia. Cuando el fenómeno tomó fuerza puse mi familia en uno de los baños de la casa y entré en acción a agarrar con fuerzas las persianas que los fuertes vientos abrían.

Georges pasó de tarde, tan lento que en la noche todavía se sentían las fuerzas de sus vientos. Recuerdo que cuando comenzó a disminuir aún había comunicación telefónica y recibí una llamada de Enmanuel Ventura, el cual me señaló que siendo de noche el ciclón seguía fuerte y yo le dije, en broma, que él nunca estaba al tanto de nada, que ese era su mayor problema ya que dicho ciclón en esos momentos era que estaba entrando al país (risas). Momento después, se cortó la comunicación hasta el día siguiente.

Al otro día hubo muchos escombros y basura en las calles y yo me integré a una brigada de voluntarios y limpiamos nuestra calle y otras del sector. Luego, me marché caminando a mi trabajo en el Banco Agrícola, ya que el tránsito era muy limitado. Allí formé parte del equipo que evaluó los daños causados a la agropecuaria.

A los dos días, el tránsito comenzó a normalizarse y la ciudad a tomar movimiento. Esa tarde me visitó el señor Luis Manuel Rivas Lendoff, quien para la fecha era el gerente financiero de Radio Televisión Dominicana y me invitó a dar una vuelta a la ciudad para ver el panorama de los estragos del ciclón. En el trayecto vimos una camioneta vendiendo hielo y como ese era un artículo muy escaso, por la crisis energética que atravesaba el país, no lo pensamos dos veces y nos pusimos a hacer cola para obtener un pedazo y poder tomar agua fría, junto a nuestra familia.

En el tumulto de gente detrás del preciado hielo, mi compañero pudo comprar un pedazo y yo finalmente adquirí RD$20 pesos también. Cuando le pago al cobrador le digo –“Toma cobra, son cien pesos, cóbrate veinte y devuélveme ochenta”. El cobrador me devolvió esa suma y nosotros con la satisfacción de haber logrado el objetivo partimos felices del lugar.

Cuando llego a mi casa, me doy cuenta que no fueron cien pesos que yo le di al cobrador sino una papeleta de mil , es decir que el pedazo de hielo me salió por RD$920 pesos, convirtiéndose quizás en el hielo más caro que se haya vendido en el país y más allá de nuestra frontera.

No hubo otra alternativa que lamentar un poco, ya que era imposible ir a aclarar y reclamar sobre lo sucedido.Todas esas cosas pasan cuando ocurren esos fenómenos, por lo que siempre pedimos a Dios, que aunque estamos en la ruta de los huracanes, nos los alejen cada vez más y se pierdan en alta mar sin que hagan daños a ningún ser humano.

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